En los proyectos residenciales, el quincho se ha consolidado como uno de los espacios de mayor valor: es el punto de encuentro, el lugar donde la arquitectura se pone al servicio de la vida al aire libre. Sin embargo, su diseño enfrenta un desafío recurrente: lograr que elementos funcionales —como la campana extractora, el mesón, el asador y los muros— convivan sin transformarse en una sumatoria visual de partes. En RCUBO abordamos este desafío con LA TORRE, un quincho con campana oculta que propone una nueva forma de entender este espacio.

Una masa sólida, no una suma de partes
El punto de partida del diseño fue reducir el quincho a su expresión más pura. En lugar de tener muchos volúmenes, LA TORRE se concibe como una única masa continua, de líneas limpias, intervenida solo por una perforación central que aloja la parrilla. La campana, tradicionalmente es el elemento más visible y menos armónico del conjunto, queda integrada dentro de esta masa: se oculta sin perder funcionalidad.
Este elemento se construye en concreto HPC RCUBO (High Performance Concrete). Este material permite trabajar con espesores más delgados que el concreto tradicional, lo que se traduce en piezas más livianas sin sacrificar resistencia ni durabilidad frente a la intemperie. Su textura, similar a la piedra natural, aporta un carácter minimalista que igualmente conserva la calidez necesaria para un espacio de encuentro.
Eficiencia constructiva: La ventaja de lo prefabricado
Más allá de su valor estético, LA TORRE responde a los principales desafíos logísticos que enfrenta la construcción de quinchos en obra. Al desarrollarse bajo un sistema prefabricado, cada pieza se fabrica en condiciones controladas y llega a terreno lista para su montaje.
Esto se traduce en beneficios concretos para inmobiliarias, constructoras y arquitectos: una instalación veloz, que optimiza los tiempos de obra y reduce la coordinación de gremios en terreno; la eliminación de obras húmedas in situ, lo que eleva la calidad terminada del producto y disminuye la incertidumbre asociada al hormigonado en obra; y el resguardo absoluto del entorno, ya que el proceso no compromete la integridad del terreno original ni genera los residuos propios de una faena tradicional.
En proyectos donde los plazos y la coordinación son críticos, estas ventajas constructivas se traducen directamente en eficiencia y previsibilidad para el mandante.
